


...retales de inspiración...
Ahora bién....todo esto tampoco deja de ser una impresión mia.
La anécdota que me dispongo a contaros se remonta algunos años atrás, cuando todo era más fácil. Era, si no la primera, de las primeras acampadas en pascuas y ya se sabe, todos felices: 5 días sin aguantar a tus viejos, haciendo lo que te da la gana, poniéndote hasta arriba sin miedo, descuidando totalmente hasta la más básica higiene personal y en general disfrutando de nuevas experiencias (je je).
Estábamos en el “Punto de agua”, cerca de Fuente Muñoz y Benagéber, las tiendas plantadas, el alcohol corriendo por las venas y los ánimos a tope.
Una mañana decidimos irnos a pescar al pantano, bueno el único que iba a pescar algo era el Sifo, pues era el único que llevaba los aparejos, pero claro sus alegres compañeros no iban a dejarlo solo. Sí maldita sea, éramos capaces de pegarnos semejante caminata únicamente para ver pescar a un colega, la única condición era preparar unos litricos de calixto, cervecicas, algo fumable y todo era posible, ¡¡qué demonios si había priba éramos capaces hasta de ir a la ópera!!.
En el camino nuestro bienamado amigo e indiscutible rey del anecdotario, el Mimo, encontró a una nueva amiga, o amigo, por que el dirá que era una ranita pero para mi que era un sapo con un par de cojones, aunque eso es lo de menos.
Todos los que conocemos bien al Rubio sabemos de su gran conciencia social, de ahí que no nos sorprendiera que decidiera adoptar al pequeño e indefenso (por no añadir asqueroso) animalejo. Se respiraba amor por doquier, el Mimo miraba su ranita con sus ojitos de sapo y la ranita…la ranita no sabía donde mirar.
En estas que llegamos a nuestro destino y lo típico: nosotros a nuestra faena; beber, fumar...y el Chifli a lo suyo, que si preparo el hilo, el anzuelo, dame una birra,...
Bueno los que seáis pescadores sabréis de que va esto, por que yo ni papa. Y a estas el Rubén a lo suyo:
- Ranita bonita, quién te quiere a ti....? (pregunta retórica, por favor no contestar en casa)Mientras, el Sifo ha preparado todo y se encuentra de pie frente a la orilla del pantano, con la mirada perdida en el horizonte, como desafiando no se sabe bien si al pantano o a los propios peces, gesto muy característico en él. Los que le conocemos bien sabemos que cuando pone esa mirada se masca la tragedia y más aun si esta el Rubito de por medio. Sifo se prepara para el lanzamiento, toma aire, chupandose un dedo y colocandolo al aire calcula la velocidad y dirección del viento, ángulo de trayectoria (flipao que es el Sifo ¿no?), echa atrás la caña y con fuerza tira de ella lanzando el hilo hacia el pantano. Justo en ese momento el Mimo…
- No te preocupes ranita bonita, que te voy a hacer un chalet con piscina, ranitaaaaaahhhhh¡¡¡
La escena era para verla, el Sifo dando tirones:
- Me cago en la puta, pos no se me ha enganchao la mierda el anzuelo. Ummmmm¡¡¡
Y el Rubén detrás con el anzuelo enganchado en el labio:
- No tides jabron, paraaaaaahhhh¡¡ que lo shevo enganshao¡¡¡¡
Sí queridos amigos, la escena era dantesca. El Sifo con la caña en la mano arrastrando al Mimo hacia delante con el anzuelo atravesado en el labio (vaya careto), nosotros no sabíamos que hacer, ahora nos reimos, pero entonces…entonces también. Y es que eso si era una buena pieza, un besugo de 80 kilos, y es que solo al Mimo se le ocurre ponerse detrás de alguien que esta a punto de lanzar la caña. De verdad que por mucho que hablemos no os podeis hacer una idea del lio que teníamos montao.
En esta historia ningún pez sufrió daño alguno. No así la ranita, que psicológicamente quedo hecha polvo, con secuelas que seguro aún perduran, y es que amigos como podéis comprobar el Rubio marca.
Algunos de los miembros más ilustres de la peña pueden dar fe de que los diálogos son, si bien algo absurdos, totalmente verídicos. Y es que como ya sabemos todos con el Mimo cerca la realidad supera con creces a la ficción.
Tengo un sobrino de tres añetes, Mario. Es la hostia,me lo paso en grande con él y viceversa, sobre todo por que no soy su padre que es quién lo tiene que educar y aguantarlo en los malos momentos (supongo que sencillamente no estoy preparado para ser padre). Mi función básicamente es "maleducarlo" que es bastante más llevadero...no me malinterpretéis, darse cuenta que he puesto comillas.





Bueno al lío. Una vez acoplaos en una ladera donde había cienes y cienes de personas, era inevitable entre carrera y carrera dar una cabezada que otra. Primero disfrutando del agradable frescor de la mañana y luego sufriendo el calor más espantoso que os podéis imaginar (gracias Turu por esa enorme sombrilla que tan buen papel hizo, te debo una. Cuando necesites un riñón,....o lo que sea ya sabes), solo deciros que se me quemaron las espinillas que era la única parte de mi cuerpo que se encontraba expuesta al sol. Y aún así había gente aguantando a la intemperie, debe ser porque están acostumbrados al sol de Andalucía, de otra manera no me lo explico.
A continuación voy a presentaros a los secundarios de lujo de esta historia, una familia típicamente andaluza con su churumbel que aguantaban el sol de justicia estoicamente y a base de la mayor cantidad de víveres que he visto en mi vida. Una nevera del tamaño de un bunker de la 2ª Guerra Mundial de la que no paraban de salir todo tipo de víveres y de una variedad increible (yogures, melón, chorizo, etc....).
A todo esto nuestro querido amigo Migue disfrutaba en su tumbona de una merecida cabezada entre la carrera de 250 c.c y Moto GP. Espatarragado todo lo largo que era, digamos que sus pies se encontraban a la altura de la cara del churumbel que tan felizmente saboreaba una enorme y deliciosa raja de melón. Cuando de repente la expresión del chaval cambia radicalmente del placer al asco........yo lo observo, mira con aprensión la zapatilla de Migue y trata desesperadamente de llamar la atención de su padre tirando con insistencia de su camisa.
- Ahhhhh. Paaaaaa, paaaaa¡¡¡¡
- Ahhgggg¡¡¡ tate quieto ninio, que me tiras la cerveza y aun te tengo que espolsar una hostia.
- Que este tío lleva una mielda en la alpargata, pa.
Pobre muchacho, imaginaros cuando empezó a notar el olor, por que cuando se estaba fresco, vale, pero en cuanto apretó el Lorenzo aquello debió ser insufrible para su delicado estomago.
El padre intentando avisar a Migue tirando de su pantalón...
- Oshe, chava, no sea guarro y limpiate l´alpargata , que has pisao un truño.
El Migue que no se entera, por que esta sobao perdio...
- Mmmññlnsssgghg (ruido de Migue al regresar al mundo de los vivos).
- Chavaaa¡¡¡¡ qué te limpies conio¡¡¡
- Mmmmrrrrrññggggraaahhhrrrg.........lo cualo?
Juro que trataba de avisarlo, pero entre que apenas podía hablar de la risa y el cabrón que llevaba una caraja del cagarse, la cosa era complicada.
Al final, y después de unos cinco minutos tratando de que despertara (por que los ojos los tenia abiertos, pero yo no veía brillo de inteligencia en ellos) y comprendiera, más a base de mímica que de palabras, que llevaba una mierda en la zapatilla, conseguimos que a trancas y barrancas se levantara y fuera a limpiarse y así poder seguir disfrutando de un día en las carreras.
Al cabo de un rato Migue regresa, tropezando con todo el mundo, para mí que no se enteró de nada, fue como un sueño para él, por que no fue capaz ni de limpiarse, vino con la zapatilla llena de tierra y mierda, pero parece que eso ya no le molesto al chaval, o lo dejaron por imposible.
Estoy convencido de que a día de hoy, cada vez que le cuento esta historia a Migue descubre algo nuevo. Si le preguntáis os dirá que fue un sueño muy extraño (más bien pesadilla) que tuvo provocado seguramente por el cansancio y el calor extremo del circuito, pero para eso estoy yo, para dar fe de que todo lo que aquí se ha escrito es totalmente cierto.
